Parto cachorritos perro

El parto es una de las etapas más complejas del ciclo reproductivo de todos los mamíferos, por lo que debemos tener claros unos conceptos mínimos antes de decidir criar con nuestras mascotas en casa, puesto que pueden aparecer complicaciones y debemos saber cómo actuar en ese caso. Es necesario llevar un buen seguimiento de la hembra reproductora desde la fecha de la monta y durante toda la gestación (para más información sobre este tema podéis consultar el artículo Cuidados de la hembra durante la gestación de mayo de 2013).

Existen ciertas variaciones fisiológicas previas al parto que nos indican que éste se va a producir, lo que puede ayudarnos a controlar que todo se está desarrollando correctamente. Una de las alteraciones más fácilmente observables es el descenso gradual de la temperatura corporal de la hembra por lo que es recomendable controlarla 2-3 veces al día desde una semana antes de la fecha prevista del parto (la temperatura normal es de 38.5-39ºC y baja a 37ºC coincidiendo con las 12-24 horas pre-parto en las perras pero en gatas esta disminución puede ocurrir hasta una semana antes del parto). Este es un parámetro bastante regular pero no siempre es fiable. Es por esto que debemos conocer las etapas del parto y así poder detectar el momento en el que comienza y prever posibles complicaciones. Podemos dividirlo en tres fases:

Fases del parto

  • Dilatación: se inicia con la bajada de la temperatura rectal y la aparición de contracciones regulares y se completa con la total dilatación del cuello uterino. Suele durar entre 6 y 12 horas aunque en primíparas puede alargarse hasta 36 horas. En las gatas suele ser más corta que en las perras. Cuando se acerca el momento del parto generalmente aumenta el comportamiento de anidación (algunos animales buscan al dueño y otros eligen lugares más apartados para parir). Al comenzar las contracciones la perra puede presentar jadeos, temblores, anorexia… y la gata vocalizaciones y ronroneo fuerte.
  • Expulsión: cuando el feto penetra en el canal del parto estimula a la madre generando contracciones voluntarias para facilitar la salida. La madre, en el momento en que la cabeza del feto asoma por la vulva, rompe las membranas que lo envuelven y limpia al cachorro. En algunos casos la hembra no sabe o no puede hacerlo sola por lo que deberemos ayudarla a extraer al feto de sus envolturas y facilitar la respiración, aspirando suavemente las vías respiratorias con una jeringa y frotando con energía para secarlo y estimular la respiración. Una vez conseguido se debe ligar el cordón umbilical si no lo corta la madre y colocar a los cachorros junto con ella en un ambiente cálido para que comiencen a ingerir el calostro. En un parto normal canino el primer cachorro debe nacer dentro de las 4 primeras horas tras iniciarse el periodo expulsivo y los siguientes suelen nacer a intervalos menores de 2 horas. Las gatas suelen tener el primer gatito en la primera hora y los posteriores con intervalos de 10-60 minutos pero son capaces de interrumpirlo durante varias horas o incluso días para continuar después en caso de tener muchos cachorros.
  • Expulsión placentaria: normalmente ocurre en los 15 minutos posteriores a la expulsión de cada cachorro pero se pueden retener hasta 24 horas. Suele ir acompañada de una secreción verdosa en la perra y rojiza en la gata. Normalmente la madre se come la placenta y, en ocasiones, vomita.

Consejos de cara al parto de perras y gatas

El propietario deberá tener en cuenta varias premisas en los momentos anteriores al parto: se debe crear un ambiente tranquilo para la madre, controlando la temperatura y humedad ambiental. Es recomendable preparar la paridera lejos de ruidos, y que ésta cuente con protecciones laterales para evitar aplastamientos, sobre todo en razas grandes. Debe ser de un material higiénico y que no lesione a los cachorros ni a la madre. Es posible que pese al empeño del dueño, la perra “decida” tener a sus cachorros en un lugar que ella considere más seguro, por lo que es recomendable vigilarla las horas previas a la fecha prevista de parto, cuando comience el comportamiento típico de anidación, y ayudarla a acondicionar el lugar escogido en caso de que sea diferente al nuestro.

En principio, las perras suelen ser capaces de llevar a cabo el parto por sí mismas pero es recomendable que esté presente una persona con los conocimientos adecuados acerca del desarrollo del mismo y de cómo debe actuarse ante situaciones patológicas, siempre que esto no inquiete excesivamente a la hembra puesto que podría provocar la inhibición voluntaria del parto (en caso de sentirse “amenazada” o no estar suficientemente tranquila, la futura madre podría detener o retrasar el parto).