perros potencialmente peligrosos

Vamos a aclarar ciertas cosas respeto a la normativa para perros potencialmente peligrosos. Aunque la mayoría de estos animales no hacen honor al nombre que se les ha asignado (al revés, son perros muy cariñosos y fieles que jamás harían daño a nadie), hemos de comprender y respetar que son calificados de esta manera debido a las características propias de su mandíbula, dentadura y musculatura que, si utilizan de forma incorrecta, pueden llegar a hacer mucho daño, tanto a animales como a personas. Por ello hemos de concienciarnos y cumplir a rajatabla lo que la tenencia de estos animales exige, para evitar cualquier tipo de problema desagradable que, con o sin maldad, se pudiera ocasionar.

Razas de perros potencialmente peligrosos

El primer paso es dejar claro las razas que forman parte de este grupo:

  • American Staffordshire Terrier                                      
  • Perro de Presa Mallorquín                                                
  • Perro de Presa Canario                                    
  • American Pittbull Terrier                                                   
  • Bull Terrier                                                                            
  • Tosa Inu  (japonés)                                                             
  • Dobermann                                                                                
  • Staffordshire Bull Terrier
  • Fila Brasileño
  • Bullmastiff
  • Rottweiler
  • Dogo de Burdeos
  • Dogo Argentino
  • Mastín Napolitano

Además se consideran perros potencialmente peligrosos:

– Cruces de los anteriores entre ellos o con otras razas obteniendo una tipología similar a alguna de estas razas.

– Animales agresivos que hayan mordido a personas o animales y cuya agresión haya sido notificada o pueda ser demostrada.

– Perros adiestrados para el ataque.

Requisitos con perros potencialmente peligrosos

En todos estos casos el propietario deberá cumplir unos requisitos con su animal en cuanto este cumpla los tres meses de edad, de lo contrario se encontrará expuesto a multas que detallaremos más adelante:

  • Licencia administrativa específica que se solicita en el municipio en el que conste su residencia habitual, lo cual exige demostrar que la persona cuenta con actitudes psicológicas adecuadas para tener este tipo de can, realizando un test psicotécnico que lo acredite.
  • El dueño debe presentar un certificado veterinario que confirme que el animal ha sido registrado en el RIVIA, base de datos de la Comunidad Valenciana, por lo que se le ha puesto el microchip y la vacuna de la Rabia sellada en su pasaporte correspondiente y goza, asimismo, de un buen estado de salud.
  • Seguro de responsabilidad civil a terceros no inferior a 120.000 euros, que suele costar entre 90 y 120 euros al año.
  • No tener antecedentes penales y ser mayor de edad.

Además, durante los paseos al aire libre estos perros deberán caminar siempre ATADOS, con correa corta, no extensible y de una longitud máxima de 2 metros. Además deberán llevar siempre puesto el BOZAL.

Multas

En cuanto al valor económico que ocasionará la desobediencia de estos puntos, la ley contempla multas de hasta 15.000 euros.

Para las infracciones calificadas como muy graves que son, por ejemplo, abandonar a un animal de este tipo, identificado o no, así como tener este tipo de perros sin la correspondiente licencia obligatoria, la legislación contempla multas de entre 2.400 y 15.000 euros.

Asimismo, se establecen multas de entre 300 y 2.400 euros para las faltas graves. Entre otras, se consideran faltas graves no inscribirlo en el registro o tenerlo sin bozal ni correa en un lugar público.

Para las faltas leves se reservan multas de entre 150 y 300 euros.

En España, no obstante, la norma de tenencia de perros “potencialmente peligrosos” está lejos de ser tan exigente como la de algunos de otros países europeos. En Alemania, por ejemplo, la legislación es más severa, y para adquirir un perro de los considerados de riesgo, los ciudadanos deben someterse a un curso de formación para preparar al futuro dueño. Las clases, a las que no obliga la ley española, incluyen lecciones de adiestramiento en las que se enseña a minimizar el riesgo de que, con el tiempo, aparezca una conducta agresiva en el animal.

Hemos de concienciarnos todos y cumplir la normativa pero también es importante no tener juicios de valor erróneos, ya que no podemos generalizar ni encasillar a todos los propietarios de estos animales por igual. Aunque, por desgracia, hay gentuza que entrena a estas razas con un mal fin, también hay gente muy buena que tiene estos perros, los adora y educa, potenciando lo maravillosos que son y cómo es bien sabido, de tal palo tal astilla, así que con ellos podremos estar más que tranquilos y disfrutarlos como si de un peluchito se tratara.