serviciosNuestras mascotas cada vez viven más, por lo tanto aparecen nuevas enfermedades asociadas a la edad, entre ellas el cáncer.  Inevitablemente, la palabra “cáncer” asusta y muchos propietarios al escucharla deciden tirar la toalla y no tratar a su animal antes de tiempo. Primero es necesario llegar a un buen diagnóstico y, si el animal tiene calidad de vida, lo ideal sería valorar las opciones junto con el veterinario y tomar una decisión pausada en casa. Si la cirugía es posible será una buena opción para intentar erradicar el problema de forma directa, pero si no es así, existen alternativas eficaces que pueden ayudarnos a disfrutar de nuestra mascota durante meses e incluso años, sin apenas efectos secundarios.

Gracias a los avances que existen actualmente, disponemos de una gran variedad de opciones terapéuticas que pueden ayudarnos a solucionar el problema.  En los animales con neoplasias (tumores) sistémicas (linfoma, leucemia…) o en casos más avanzados en los que exista metástasis, la cirugía no será una opción, y podemos valernos de la quimioterapia. También puede emplearse para reducir el tamaño de la masa de cara a facilitar una cirugía, o incluso después de la misma para controlar la aparición de metástasis posteriores. La quimioterapia consiste en el tratamiento médico del cáncer basado en el empleo de fármacos que destruyen las células tumorales o limitan su proliferación. En la mayoría de casos no es curativo, pero puede prolongar en gran medida la supervivencia del paciente manteniendo una buena calidad de vida.

Existen diferentes vías de administración, siendo la más común la intravenosa. Para ello es necesario colocar un catéter al animal y un gotero, a través del cual se administra el fármaco. Éste es un proceso muy bien tolerado por la mayoría de los pacientes, puesto que no es doloroso y la duración no es tan larga ni mucho menos como en las personas. También existen fármacos orales o incluso subcutáneos.

Indudablemente, la toxicidad de los fármacos antitumorales constituye el mayor problema al que se enfrenta la quimioterapia, y el principal motivo de rechazo por parte de los propietarios. Sin embargo, debemos saber que estos efectos aparecen en menos de un 30% del total de los animales tratados, aunque el porcentaje es menor al 5% cuando se valoran efectos graves que requieran hospitalización. Pese a ser mucho menos frecuentes y agresivos que en seres humanos, se describen casos de anemia o bajada de defensas, síntomas gastrointestinales (anorexia en gatos, vómitos o diarreas). También pueden aparecer reacciones alérgicas o incluso problemas cardiacos o urinarios, pero con muy poca frecuencia y asociados a fármacos muy concretos, con lo que si se hace necesario su empleo siempre tomaremos medidas para prevenir su presentación.

oncologia_quimioterapia