procesionaria

La patología que causa el contacto con la procesionaria u oruga del pino suele ser una dermatitis urticante, tan frecuente y a la vez tan desconocida por la mayoría de propietarios. Suele tener una mayor incidencia durante el inicio de la primavera, cuando las orugas migran.

El ciclo de este parásito es bastante complejo, puesto que pasa por varias fases, la mayoría de las cuales tienen lugar en lo alto de los pinos, por lo que nosotros sólo debemos preocuparnos de “la procesión” de la oruga para su enterramiento, único momento en el que las orugas se encuentran en el suelo formando un “espectáculo” natural que llama inevitablemente la atención de nuestros animales.

Sintomatología después de contacto con procesionaria

El perro, principalmente, y, sólo ocasionalmente, el gato (menos impulsivo y más selectivo) suelen ser las víctimas del contacto. Éste se puede producir con la hilera de procesionaria en movimiento, con nidos caídos al suelo que hacen desprender en el entorno los pelos urticantes o, muy ocasionalmente, con pelos llevados por el viento que pueden provocar afecciones oculares.

El contacto de la procesionaria con la piel desencadena una dermatitis urticante que se presenta generalmente en la boca (sobre todo en la lengua) puesto que es la zona más expuesta. El animal presentará nerviosismo, actos de deglución rápidos, se tocará la boca con las patas, hipersalivación… que desencadenará en una inflamación de los belfos y la lengua pudiendo llegar a una imposibilidad de cerrar la boca e incluso una reacción anafiláctica. En caso de ingestión de la oruga, suelen aparecer vómitos.

Posteriormente aparecerá cianosis (falta de riego) en la zona y si se deja progresar la sintomatología pueden llegar a aparecer signos generales y como disnea, edema laríngeo (sobre todo por ingestión), hipertermia, convulsiones e incluso la muerte en los casos más graves. La lesión local tiende a evolucionar hacia la necrosis, con posibilidad de pérdida de tejido, por lo que será necesario ayudar al animal para alimentarse.

Diagnóstico temprano

El diagnóstico temprano es fundamental para limitar las secuelas. Las lesiones erosivas en la lengua son características, y si acudimos con nuestro animal al veterinario, tras preguntarnos por la zona donde hemos estado con el animal, su comportamiento y una exploración general puede diferenciarlo de otras patologías como reacciones alérgicas, picaduras de insectos, contacto con sustancias erosivas, electrocuciones…

Tratamiento

Una vez confirmadLa oruga del pino o procesionaria y los perroso el diagnóstico, el veterinario administrará la medicación correspondiente para minimizar los síntomas y según la gravedad del caso determinará si es necesaria la hospitalización del animal o únicamente una ayuda por parte del propietario para alimentarse (dado que en la mayor parte de los casos las lesiones son en la boca, lo que impide al animal coger el alimento o deglutir). También deberemos, en la medida de lo posible, lavar y desinfectar la zona, mejor con agua caliente, ya que el calor desactiva la toxina pero nunca se debe frotar la parte lesionada, ya que así romperemos los pelos dañados liberando después la toxina.

Prevención

La mejor medida contra esta intoxicación por contacto es la prevención evitando las condiciones de exposición, es decir evitando paseos por zonas con pinos desde febrero a abril, o incluso luchar directamente contra el parásito. En caso de tener pinos en nuestra propiedad deberemos eliminar los nidos y quemarlos o bien utilizar insecticidas adecuados para tal fin.