Viento y perros, mala combinación

La combinación viento y perros suele ser muy inquietante. Si convives con un perro, quizá te hayas dado cuenta de que los días de viento lo cambian todo. Algunos se muestran inquietos, otros parecen más alegres o distraídos. Lo cierto es que el viento no pasa desapercibido para ellos: altera su entorno, sus sentidos y, en muchos casos, su estado de ánimo.

El viento, una mezcla de olores y sonidos que inquieta a tu perro

Los perros viven el mundo a través del olfato y el oído. Cuando sopla el viento, los olores se mezclan, se alejan o llegan desde direcciones inesperadas. Para nosotros puede ser algo sin importancia, pero para ellos, que dependen de su olfato para orientarse, puede resultar desconcertante. Algunos se sienten nerviosos o inseguros, y otros simplemente se excitan con tanta estimulación nueva.

El ruido del viento, el movimiento de las ramas o las puertas que golpean también pueden influir en su comportamiento. No es raro que un perro ladre más o se muestre inquieto en esos días, sobre todo si es sensible a los sonidos.

Cuidado con el viento en los perros alérgicos

Además de alterar los sentidos, el viento puede transportar polen, polvo y otras partículas. Esto puede ser un problema para los perros alérgicos, que pueden presentar picores, estornudos, ojos llorosos o irritación en la piel. Si tu perro sufre alergias ambientales, procura evitar los paseos en las horas de más viento y consulta con tu veterinario si notas alguna molestia.

Cómo ayudarlos en los días ventosos

Mantén la calma: si tú estás tranquilo, él también lo estará. Usa una correa firme durante los paseos y evita zonas con ruidos fuertes o elementos que puedan asustarlo. También, pasear lejos de árboles debido a la posible rotura de las ramas.

En definitiva, el viento puede ser una aventura o una incomodidad, según cómo lo viva tu perro. Observar sus reacciones y adaptar un poco la rutina hará que ambos disfrutéis más, incluso cuando sopla con fuerza.